Cultivos de cobertura en la agricultura de conservación
Por: Arcadio Ríos. Instituto de Investigaciones de Ingeniería Agrícola (IAgric)
6 de julio 2026

La agricultura de conservación se basa en mantener el suelo con plantas beneficiosas (cultivo de cobertura) o con restos de cosechas anteriores, en ambos casos con el objetivo de que el área esté cubierta permanentemente.
Los cultivos de cobertura son especies vegetales que se siembran no para cosecharlas, sino para cubrir y proteger el suelo durante periodos de barbecho o entre cultivos comerciales. Son una pieza clave en la agricultura de conservación, ya que ayudan a mantener el principio de cobertura permanente del suelo.
Un cultivo de cobertura sirve como una etapa intermedia entre las siembras de cultivos comerciales, y, por tanto, hace descansar el suelo para recuperar sus nutrientes.
Tipos de cultivos de cobertura
Las gramíneas como el sorgo forrajero aportan mucha biomasa y son eficaces evitando la proliferación de malezas. Las leguminosas como el trébol, la alfalfa y el guisante forrajero fijan nitrógeno (hasta 100-200 kg N/ha). Otras especies, como las crucíferas (brásicas) se caracterizan por sus raíces profundas que rompen la compactación y algunas tienen efecto biofumigante contra nematodos.
Principales ventajas
Protegen contra la erosión: Sus raíces sujetan el suelo y sus hojas amortiguan el impacto de la lluvia y el viento. La erosión reducirse en más de un 90 % en comparación con un suelo desnudo.
Mejoran la salud del suelo: Aportan materia orgánica, favorecen la actividad microbiana y mejoran la estructura.
Controlan las malas hierbas: Se evita la proliferación de otras plantas indeseables, pues acaparan luz, agua y espacio. Y, muy importante: reducen la necesidad del uso de herbicidas.
Aportan nutrientes: Aportan materia orgánica cuando se descomponen. Además, las leguminosas (como el trébol) fijan nitrógeno atmosférico. Otras especies reciclan nutrientes de capas profundas. Además, cada tonelada de biomasa de cobertura aporta aproximadamente 100 kg de carbono orgánico al suelo por hectárea.
Regulan la humedad y temperatura: Disminuyen la evaporación y evitan cambios bruscos de temperatura en el suelo. Se reduce el efecto de la radiación solar directa sobre la capa superficial. En suelos con cultivos de cobertura, la infiltración de agua puede duplicarse.


Equipos mecánicos utilizados
El equipamiento que se utiliza en la agricultura de conservación es muy específico y está compuesto por las siguientes máquinas:
Rolo con cuchillas. Es un pesado cilindro de metal que se arrastra y gira sobre las plantas, las aplasta y las corta, pues dispone de cuchillas longitudinales. Antes de la siembra directa (sin roturación del suelo) estas plantas de cobertura se someten a labores de abatimiento (aplastamiento) y fracturación para acelerar su secado y descomposición y que no obstaculicen la siembra del cultivo.
Sembradora de siembra directa. Tiene órganos para sembrar penetrando en los restos vegetales sin necesidad de roturación del suelo.
Asperjadora. Solo se usa en las etapas iniciales del establecimiento de la agricultura de conservación para controlar las malas hierbas con el uso de herbicidas.
