Un lugar, un tiempo para construir el aprendizaje de manera colectiva

Por: Grupo Web del Minag

Fotos: Ernesto Cardoso

1 de enero 2026

El sistema de la Agricultura ha creado un método que debe, a corto plazo, fortalecer la dirección y gestión de sus empresas, instituciones y órganos de dirección. Es el Diplomado Directivos del Futuro, para cuyas matrículas seleccionan a egresados universitarios, con disposición y cualidades para convertirse en cuadros capacitados y encabezar disímiles proyectos.

Recientemente se desarrolló la oncena graduación. Suman 515 los profesionales que, en todo el país, cuentan con su diploma y los conocimientos elementales para asumir tareas de dirección en las diferentes modalidades del proceso económico productivo del sector agropecuario, tabacalero y forestal de Cuba.

La edad promedio de los graduados es de 29 años, y ya el 36 % ocupan responsabilidades. Otra novedad es que, de alguna manera, más del 60 % ha continuado estudios en las universidades de sus territorios, dígase una segunda carrera, cursos de especialización, postgrados, maestrías u otras modalidades de la educación superior.

Mevis Pérez Orgas, la apasionada directora de la Escuela Ramal del Ministerio de la Agricultura (ERMA) explicó detalles sobre los cursos: “Esta graduación constituye el tercer grupo de la Edición 3 y los graduados cumplieron los requisitos de 21 días de concentrado en nuestro centro y cinco semanas de entrenamiento en entidades de sus territorios.

“Finalmente cada uno hizo la presentación de un informe, evaluado por un tribunal, en el cual se muestran propuestas de solución a alguno de los temas o problemas detectados en sus diferentes dinámicas educativas, donde pueden aplicar lo aprendido en la teoría y en la práctica”.

Definió que “la escuela es protagonista de la ejecución de un espacio de formación y aprendizaje colectivo, integrada con la Dirección de Cuadros del Ministerio de la Agricultura para materializar este reto.

“Siento satisfacción de estar cumpliendo con una responsabilidad como esta en la atención a jóvenes del sector. Este posgrado nos lo encomendó nuestro Ministro (Ydael Jesús Pérez Brito), ante la necesidad de preparar cuadros para estos tiempos, y no lo vamos a defraudar.

“Ha sido un reto para la escuela, pero en equipo, también con los órganos de cuadros de las delegaciones provinciales y los grupos empresariales hemos avanzado en la tarea, que no es perfecta. Hay que continuar perfeccionando el programa y elevando la calidad del claustro.

“Trabajamos para que en el Diplomado, el aprendizaje se construya de manera colectiva, y jóvenes, claustro y directivos del MINAG podamos aprender”, aseguró Mevis.

Cada joven con su compromiso

Cada uno estos jóvenes tienen un compromiso, no solo con su empresa, sino consigo mismo. Llegan desde una finca, una cooperativa, una empresa o una delegación territorial, con aspiraciones, inquietudes, deseos de superarse y sobre todo, ser más útil al regreso a su terruño.

Unos no quieren salir de su espacio, otros han dado el paso al frente y se han convertido en delegados provinciales o municipales, incluso en cuadros de otros órganos del gobierno y sus estructuras de dirección.

Arianna Columbié Muñoz, médica veterinaria en la Empresa Ganadera Camagüey (búfalos) se ocupa de las estadísticas relacionadas con la especialidad, pero nunca ha trabajado directamente con los animales, aunque le gustaría; asegura que siempre se aprende y espera compartir los nuevos conocimientos con sus compañeros.

La joven comentó que la labor de los ganaderos requiere consagración y voluntad; señaló que persisten malos manejos con los animales, aunque algunos se escudan en las limitaciones y no aplican sus conocimientos para lograr mejoras hasta para ellos mismos.

Sin embargo, Lázaro Julio Martínez, de la Empresa Agropecuaria Güira de Melena prefiere el trabajo técnico, “no me veo como director de empresa”; aunque no descarta que algún día pueda asumir una responsabilidad si se la asignen. Actualmente está insertado en la asesoría y atención a la tecnología del cultivo extradenso del plátano (multiplicación de plantas por área), de la cual en su entidad existen 300 hectáreas en diferentes estadios.

Sobre sus expectativas, el graduado en el 2019 como ingeniero agrónomo, con una Maestría en Mejoramiento genético, tiene la convicción de que “el ingeniero que crea que se las sabe todas, está embarcado; me gusta aprender cada día, intercambiar con los productores.

“Vine a superarme, a ampliar conocimientos, una manera de saber para realizar mi labor como extensionista. Hoy nos golpean las carencias materiales, la falta de insumos, el envejecimiento de la fuerza de trabajo. Los agricultores debemos cambiar la manera de hacer, buscar alternativas,  tecnologías y variedades para las cosechas mecanizadas”.

Hay que querer a los animales

La pasión por los animales no llegó primero mas, la vida impone hábitos y crea una vocación. Eduardo Jesús Rodríguez, en etapa de adiestramiento todavía, pidió medicina veterinaria en segunda opción y hoy “me gusta diagnosticar, trabajar con los animales”, labor que desempeña en la granja XIV Congreso, de la Empresa Avícola de Consolación del Sur.

En su bregar, en la granja de ponedoras, se enfrenta al recibimiento de gallinas de reemplazo, a los problemas de la calidad y cantidad de los alimentos para los animales, al suministro de agua, no obstante, reconoce la voluntad y sentido de pertenencia del colectivo de trabajo para echar para adelante, para obtener resultados productivos y económicos.

Casi en la despedida de aquel día primero del onceno diplomado, la bondad de Ernesto Cardoso Gómez, su amor por los animales y las estadísticas, a pesar de haberse graduado como ingeniero informático puso sobre el tapete la necesidad que tiene la agricultura de abrirse al conocimiento, a nuevas maneras de hacer y de ser.

De la Empresa Agroforestal Ramón Ponciano, en Fomento pasó a la Unidad Empresarial de Base Genética El Ruano, que pertenece a la Pecuaria Venegas, de Yaguajay, donde Ernesto lleva todas las estadísticas de la mejora genética de vacunos de la raza cebú, en los cruzamientos con animales bermejos, blancos y guir.

De los nacimientos en esa UEB aportan sementales al Centro de Inseminación Artificial de la provincia de Sancti Spíritus. Ernesto trabaja en el Proyecto Guir para la reproducción, para lo cual importaron semen y hacen cruzamientos.

El de mejores resultados, dice, se logra con cebú, que aporta rusticidad y el guir, por las bondades de la producción de leche. De esa labor de cuidado y técnica ya cuentan con una decena de nacimientos. El fin principal es obtener semen para multiplicar los resultados, contribuyendo a la producción de leche y carne.

Sobre el curso, Ernesto argumentó: “Fue muy novedoso, nos enseñó cómo aplicar nuevos conocimientos en la gestión y toma de decisiones; nos permite aplicar de forma correcta las leyes y normas establecidas por el país. Es muy provechoso y reporta gran experiencia para quienes queremos seguir superándonos en la vida profesional,

Así, con jóvenes talentosos, disciplinados y preparados profesionalmente, los educadores del sector están forjando un futuro para la dirección en las diferentes instancias, lo que en buena lid será un aporte importante para enfrentar no solo lo novedoso, también lo empírico y tradicional en la producción de alimentos.

 

 

 



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