Triplica productor villaclareño área de cultivo en la montaña
Por: Y. Crecencio Galañena León | Fotos: Arelys María Echevarría Rodríguez (ACN)
16 de Febrero, 2026
Duniet Naranjo Bello, productor del municipio villaclareño de Manicaragua, triplicó en menos de dos años la extensión cultivable de su finca, ahora fijada en 27 hectáreas (ha), tras su decidido regreso a la actividad tabacalera en 2024, con lo que demuestra una notable capacidad de recuperación económica en la zona montañosa de la región central del país.

Adscrito a la Unidad Empresarial de Base (UEB) Potrero Grande, el labriego pasó de sembrar una ha, en 2013, a desarrollar actualmente un sistema integral que incluye 12 ha dedicadas a la vega con planes de expandirla a 15, junto a plantaciones de ciclo corto y una incipiente masa porcina.
«Ver la tierra producir y la semilla germinar en el campo es lo más hermoso que hay», declaró Naranjo Bello a la ACN con genuino orgullo campesino.
También aseguró que los incentivos del país y la confianza en una fuente de ingresos honesta lo motivaron a retomar con mayor fuerza la labor después de un año sin trabajar la tierra, pues en 2023, tras perder toda la infraestructura de la hacienda en un incendio, había abandonado la siembra.

Su rendimiento en la cosecha anterior alcanzó las 1.32 toneladas por ha, indicador que sitúa su finca entre las de mejor desempeño en el territorio montañoso, donde operan otros 58 vegueros registrados en la misma UEB, explicó Arley López Sosa, subdirector adjunto de la Empresa de Acopio y Beneficio del Tabaco La Estrella en Villa Clara.
La diversificación productiva, dijo, incluye arroz, frijoles, yuca y otros cultivos, complementados con la cría de 40 cerdos que planea ampliar a 200 antes de finalizar el año, como parte de una estrategia de autoconsumo sostenible.
Para enfrentar períodos de sequía, comentó Naranjo Bello, han instalado dos kilómetros de sistemas de regadío modernos, mientras priorizan el control de plagas mediante métodos agroecológicos que garantizan alimentos más sanos.
También generan aproximadamente el 80 por ciento de la materia prima necesaria para sostener su negocio agrícola y pecuario, incluyendo la producción de semillas y la comida animal, lo que les permite consolidar un ciclo productivo casi completo, señaló.
La finca, aún sin nombre definido, emplea mensualmente unos 50 trabajadores (el 50 por ciento son jóvenes y el 30 por ciento mujeres), a quienes se les garantiza estabilidad laboral mediante el pago promedio de seis mil pesos semanales, así como merienda, almuerzo y venta regular de alimentos.
