Prácticas productivas sostenibles en ecosistemas priorizados
Por: Arcadio Ríos, Instituto de Ingeniería Agrícola (IAgric).
18 de enero 2026

En el marco del proyecto denominado EcoValor del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), el Instituto de Investigaciones de Ingeniería Agrícola ha venido desarrollando un grupo de tareas que tienen como objetivo la evaluación y validación de prácticas productivas sostenibles seleccionadas en ecosistemas priorizados. El proyecto base ha sido responsabilidad del Centro Nacional de Áreas Protegidas, y en el mismo, además del IAgric, participaron numerosos Institutos y otros Centros de Cuba.
Escenarios de las investigaciones
Las áreas de trabajo se localizaron en cinco provincias: Pinar del Río, Matanzas, Villa Clara, Las Tunas y Holguín.
Se concluyó la recepción, distribución y montaje del equipamiento adquirido a través de proyecto EcoValor para el los sectores forestal y agropecuario, en especial los sistemas de riego y casas de vivero forestales, evaluando su correspondencia con las exigencias contenidas en las tereas previamente elaboradas por el IAgric y se procedió a su montaje.
Una de las tareas fundamentales ha sido lograr la eficiencia en el manejo del agua para el riego, o sea, la relación óptima entre la cantidad de agua suministrada al cultivo y la captada por los sistemas de riego, de tal manera que satisfagan los requerimientos de las plantas, sin someterlas a excesos o déficit de humedad.
Se han evaluado los cambios producidos en indicadores definidos con la introducción de prácticas agrícolas mecanizadas menos agresivas mediante la explotación del equipamiento adquirido para las áreas beneficiadas, comparado con los métodos tradicionales que se realizaban antes de la implementación del Proyecto.
Resultados iniciales
Ya se han obtenido mejoras en algunas propiedades del suelo, sobre todo en la primera capa (0-10 cm), lo cual se ha verificado mediante estudios de las propiedades físicas, hidrofísicas, químicas y biológicas de los suelos.
El efecto de las medidas tomadas se verificó en una encuesta realizada en los sitios de intervención. Para una posible valoración máxima de 100 puntos a alcanzar como sumatoria de los indicadores, se observó que todas las áreas alcanzaron una puntuación entre 79 y 86, excepto dos que obtuvieron 64 puntos.
Se destaca, dentro de los indicadores evaluados, como aspectos positivos, el manejo de los agroinsumos, pH en agua, conductividad eléctrica, capacidad de intercambio catiónico y saturación de bases. El indicador de la actividad biológica fue, de forma general, el más deficiente, coincidiendo en algunos casos con el indicador de contenido de carbono orgánico.
Para los sitios de intervención en los que se refleja un deterioro más crítico del suelo se plantearon medidas de restauración mediante la aplicación de materia orgánica, y en las áreas de relieve ondulado, el establecimiento de un manejo de las plantaciones a curvas de nivel junto con otras acciones para disminuir el grado de erosión. Se promueve el uso de implementos como el tiller, en vez de arados de discos que contribuyen a dañar el suelo.

En todos los casos se ha promovido la implementación de manejos conservacionistas en los procesos de preparación del suelo, en especial la labranza mínima y la planificación de los trabajos por lotes. Se han incluido otras acciones como la disminución del uso de herbicidas y plaguicidas, así como la aplicación de materia orgánica, todo lo cual es un factor importante para recuperar la disponibilidad de actividad microbiológica.
