Contribuye Naciones Unidas a la recuperación de áreas agrícolas        

Por: Indira Ferrer Alonso | Fotos: Rubén Aja (ACN) 

29 de enero 2026

A poco más de tres meses del paso del huracán Melissa por el oriente cubano, áreas agrícolas de Santiago de Cuba evidencian una recuperación progresiva, como resultado de acciones anticipatorias impulsadas por el sistema de Naciones Unidas en Cuba, en coordinación con el Ministerio de la Agricultura y las autoridades nacionales y territoriales.

Este mecanismo permitió el preposicionamiento y la entrega temprana de insumos a productores agropecuarios afectados, iniciativa aplicada por primera vez en el país.

Aymara García López, coordinadora de Proyectos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en Cuba, destacó que esta estrategia garantizó la llegada inmediata de recursos tras el paso del huracán, con el propósito de restablecer la producción de alimentos en el menor tiempo posible.

Antes del impacto de Melissa, la FAO y el Fondo Central para la Acción en Casos de Emergencia preposicionaron en el oriente cubano recursos valorados en 510 mil dólares, destinados a una respuesta rápida ante la emergencia.

Gracias a esta acción, pocos días después del paso del meteoro se distribuyeron en Granma, Santiago de Cuba, Holguín y Guantánamo alrededor de 500 kilogramos de semillas, 15 sistemas de riego, 14 mil metros cuadrados de tejas metálicas, insumos para casas de cultivo y semiprotegidos, motosierras, así como herramientas agrícolas y para pescadores, detalló la especialista.

Estas acciones forman parte del Plan de Respuesta del Sistema de las Naciones Unidas en Cuba ante el huracán Melissa, orientado a apoyar la recuperación de los medios de vida del sector agroalimentario y acelerar la rehabilitación de infraestructuras severamente dañadas.

El productor Oleidis Torres Suárez, de la finca La Victoria de la Cooperativa de Créditos y Servicios Julio Trigo, es uno de los beneficiados por la iniciativa. Explicó que, pese a las intensas lluvias, la compactación del suelo y las inundaciones, que alcanzaron hasta un metro por encima del nivel del terreno, las labores agrícolas no se detuvieron.

Cuatro o cinco días después del evento meteorológico, y ante la imposibilidad de emplear maquinaria o tracción animal, la siembra se realizó de manera manual.

Durante el paso del huracán la prioridad, precisó, fue preservar las 17 mil 500 posturas de ají pimiento protegidas en la vivienda familiar, mientras sus seres queridos permanecían en un centro de evacuación.

Hoy, junto a su esposa, su padre y otros cooperativistas, cosechan los resultados de aquellas jornadas iniciadas tras la madrugada del 29 de octubre. En los próximos diez días prevé iniciar la recolección de ají pimiento y, entre 15 y 20 días, la del tomate.

Por su parte, Neisi González Reyes, presidenta de la Unidad Básica de Producción Cooperativa El Cobre, resaltó la rapidez de la respuesta, al señalar que la FAO llegó a las zonas afectadas cuando aún persistían dificultades de acceso, con recursos disponibles y un enfoque centrado en la rehabilitación productiva.

Como resultado, comunidades y centros de asistencia social que atienden a unas 769 personas se beneficiaron directamente, con impactos visibles a solo tres meses del evento climático.

Experiencias como las desarrolladas en Siboney y El Cobre confirman que la articulación entre productores, instituciones nacionales y organismos internacionales contribuye de manera decisiva a la recuperación del sector agroalimentario en Santiago de Cuba, tras el impacto de eventos meteorológicos extremos.



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