El despertar del campo cubano: la crisis energética como oportunidad para una agricultura más sostenible.

Autor: Por:  MsC. Leidis Rodríguez Linares.

4 de Noviembre de 2026

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Institución de procedencia: Centro de estudios de técnicas de dirección.

Ciudad: La Habana.

País: Cuba 

Correo electrónico:  leidisrodriguezlinares@gmail.uh.cu

Código ORCID: https://orcid.org/0000-0002-4684-3105 

La escasez de combustible, lejos de significar el colapso del sector agropecuario cubano, está impulsando una transformación profunda hacia modelos productivos más resilientes, autosuficientes y respetuosos con el medio ambiente, sentando las bases de una nueva revolución agrícola en la isla.

La agricultura cubana enfrenta uno de los desafíos más complejos de su historia reciente. La reducción en el suministro de combustibles, consecuencia del recrudecimiento del bloqueo y la crisis del suministro venezolano, ha obligado al sector a detenerse y reflexionar sobre el camino recorrido. Sin embargo, en medio de las dificultades, emergen señales esperanzadoras que invitan a pensar que esta crisis puede convertirse en el catalizador de un cambio necesario y postergado durante décadas.

El campo cubano tiene ante sí la oportunidad de reencontrarse con sus raíces, de recuperar saberes ancestrales que fueron desplazados por la mecanización y los insumos externos, y de construir un modelo agrícola más soberano, diversificado y sostenible. Este proceso, aunque doloroso en el corto plazo, puede sentar las bases de una agricultura capaz de alimentar a la población cubana sin depender de factores externos.

Una de las respuestas más destacadas ante la carencia de combustibles ha sido el regreso a la tracción animal como método de labranza y transporte. Lejos de interpretarse como un retroceso, esta medida representa una adaptación inteligente a las circunstancias, que aprovecha recursos disponibles en el territorio y reduce la dependencia de insumos externos.

La experiencia acumulada en diversas provincias demuestra que la tracción animal puede ser eficiente en explotaciones de pequeña y mediana escala, especialmente en cultivos de ciclo corto y en terrenos de topografía accidentada donde la maquinaria pesada resulta poco práctica. Los animales de tiro, además, constituyen una fuente de abono orgánico que mejora la fertilidad del suelo y reduce la necesidad de fertilizantes químicos.

El desafío consiste en desarrollar programas de capacitación para los productores en el manejo de animales de tiro, mejorar las razas mediante el mejoramiento genético y dotar a las explotaciones de los implementos necesarios para aprovechar al máximo esta alternativa. En este sentido, las autoridades han avanzado en la distribución de aperos de labranza y en la organización de escuelas de capacitación campesina.

La crisis de los combustibles fósiles ha acelerado la transición hacia fuentes de energía renovable en el sector agropecuario. Proyectos de instalación de paneles solares para sistemas de riego, molinos de viento para bombeo de agua y hornos de biomasa para el procesamiento de cosechas están ganando terreno en todo el país.

Estas soluciones ofrecen ventajas significativas: reducen la dependencia de los hidrocarburos, disminuyen las emisiones de gases de efecto invernadero, generan ahorros económicos a largo plazo y pueden implementarse con tecnologías accesibles y mantenimiento local. La energía solar, en particular, ofrece un potencial enorme en un país con altos niveles de radiación durante todo el año.

El reto consiste en escalar estas experiencias piloto hasta convertirlas en políticas de alcance nacional, para lo cual se requiere inversión, transferencia de tecnología y formación de recursos humanos especializados. Los avances logrados hasta el momento son alentadores y demuestran que el camino es posible.

Ante la carencia de fertilizantes y plaguicidas importados, Cuba ha intensificado la producción y uso de bioproductos elaborados a partir de microorganismos, extractos vegetales y materiales orgánicos. Este sector, que cuenta con una larga tradición de investigación en el país, está experimentando un crecimiento significativo y ofrece perspectivas muy positivas.

Los bioproductos presentan ventajas ambientales y económicas notables: no contaminan el suelo ni el agua, son compatibles con el equilibrio ecológico, pueden producirse localmente con tecnologías de bajo costo y generan empleo en las comunidades rurales. Además, contribuyen a la salud de los suelos y a la calidad de los alimentos producidos.

El impulso a este sector está generando un círculo virtuoso: más producción de bioproductos significa menor dependencia de insumos importados, lo que ahorra divisas y fortalece la soberanía tecnológica del país. Las perspectivas de crecimiento son enormes, especialmente en el ámbito de la agricultura ecológica y la producción de alimentos saludables.

Uno de los elementos clave para superar la crisis energética es la formación de los productores en nuevas técnicas y enfoques productivos. Programas de capacitación en agroecología, manejo sostenible de suelos, producción de bioproductos y uso de energías renovables están contribuyendo a dotar a los agricultores de las herramientas necesarias para enfrentar los desafíos actuales.

Estos programas, impulsados por el Ministerio de Agricultura en colaboración con instituciones académicas y organizaciones campesinas, están generando un cambio cultural profundo en el campo cubano, que se traduce en una mayor conciencia ambiental, una mejor gestión de los recursos y una mayor capacidad de adaptación ante las dificultades.

A pesar de las dificultades, el horizonte del sector agropecuario cubano se presenta esperanzador. La crisis energética está obligando a repensar el modelo agrícola y a avanzar hacia formas de producción más autosuficientes, diversificadas y respetuosas con el medio ambiente.

El camino no será fácil ni exento de obstáculos, pero las bases están sentadas. La combinación de saberes tradicionales y tecnologías apropiadas, el impulso a las energías renovables, la producción local de insumos y la capacitación de los productores configuran un escenario de transformación profunda que puede convertir al campo cubano en un referente de agricultura sostenible en la región.

 



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