Alimentación de los cerdos

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Por: 
Instituto de Investigaciones Porcinas

La producción porcina mundial está caracterizada por la creciente dicotomía de los sistemas de producción: por un lado, los sistemas tradicionales de subsistencia de pequeña escala; por otro, los sistemas industriales especializados. Estos últimos siguen un patrón de distribución similar al del sector avícola intensivo ya que se concentran cerca de los núcleos urbanos y las fuentes de insumos (FAO, 2016).

En los países en desarrollo la mayor limitante de la crianza de cerdos en forma intensiva es la escasez de alimento, que no puede solucionarse muchas veces por la ausencia de recursos. Además, estos países no poseen un poder adquisitivo de materias primas para la elaboración de piensos altamente digestibles y sumado a esto, el rendimiento de sus cosechas es bajo (García, 1998).

La alimentación de los cerdos debe estar basada en dietas que contengan niveles nutricionales adecuados a la genética, etapa fisiológico-productiva, estado sanitario de los animales y de la unidad de producción porcina, condiciones ambientales en donde estén alojados y al manejo al que estén sometidos los mismos (Fuentes et al, 1989). No es suficiente que una dieta cumpla las necesidades nutricionales de los cerdos, es requisito legal y profesional conocer y aplicar en la formulación de esta, la normativa oficial de cada país o zona que rija el uso y fabricación de alimentos para las distintas etapas de los cerdos.

Por un lado, el sistema de alimentación utilizado, está basado en el uso de cereales como el maíz y el sorgo y en fuentes de proteínas como la soya, ambos rubros con grandes limitaciones agroecológicas para la producción eficiente en el trópico. Cabe destacar la competencia de uso de estos cereales en la alimentación humana, lo que limita en gran parte su incorporación en las raciones para animales, por su costo de producción elevado y su baja productividad. Por estas razones se considera a la producción de cerdos como un negocio de rentabilidad variable, que se compensa solo con grandes volúmenes de producción y el apoyo de políticas proteccionistas (González et al, 2006).

Los ingredientes utilizados para la formulación de alimentos tienen diversas características físico-químicas, toxicológicas, perfil nutritivo e interacciones nutritivas, nivel de inclusión, efectos productivos, así como costes que limitan su uso (García y De Loera, 2007; García, 2010; NSNG, 2010).

Por ello, es necesario utilizar dicha información para establecer un proceso de elaboración correcto. Asimismo, no se debe olvidar que el impacto ambiental es de consideración obligatoria al elegir los ingredientes para la elaboración de la dieta, valorando la biodisponibilidad y digestibilidad de los nutrientes, así como los niveles a utilizar en cada etapa de producción. Con la finalidad de que la dieta favorezca el mantenimiento saludable y productivo de los cerdos, y se concluya el ciclo de vida de forma económicamente redituable, obteniendo un producto cárnico inocuo que beneficie al consumidor proporcionándole salud y economía (VSP-DK, 2009).

En Cuba existen grandes problemas en la alimentación de los cerdos particularmente en la cría intensiva. Hasta el momento se trabaja intensamente para alimentar todas las categorías porcinas, pero existen posibilidades de desarrollar explotaciones porcícolas con menor inversión inicial, que integren las fábricas de piensos en el proceso productivo y se logre la fabricación de un alimento que cubra los requerimientos del ganado porcino, aunque se importen algunos de los elementos para su elaboración.

Publicado: 
19/01/2021 - 08:30
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